La echinácea es una planta herbácea perenne originaria de América del Norte (zona centro de Norteamérica).

Existen 23 especies, pero solo 10 son aptas para el consumo. Hay varios tipos, aunque los más utilizados son la echinácea purpurea y la echinácea agustifolia. Comercialmente en muchas ocasiones nos encontramos a estos dos tipos asociados de echinácea.

Ya la utilizaban los indígenas norteamericanos hace mucho tiempo para curar las heridas, heridas de flechas, picaduras de insectos y picaduras de serpiente. También la masticaban los indios para el dolor de muelas y de garganta.

La planta echinácea es la más conocida y estudiada para estimular las defensas. Se adopta en Europa en el siglo XX. La Comisión Europea reconoce su uso, como tratamiento complementario en infecciones de las vías respiratorias y vías urinarias, y con uso tópico para tratamiento de úlceras crónicas y heridas.

Se aprovecha prácticamente todo de esta planta, para darle múltiples usos: infecciones (gripe y resfriado), sinusitis, faringitis, etc. Es rica en vitaminas del grupo B, vitamina C, betacarotenos, hierro, calcio, magnesio y sodio.

 

INDICACIONES Y BENEFICIOS PARA LA SALUD

  • La OMS reconoce su uso tanto para infecciones como en uso tópico en heridas, cualidades inmunoestimulantes (ya que considera que es una planta adaptógena, que potencia el sistema inmunitario).
  • La Agencia Europea del Medicamento, acepta su uso para prevenir y tratar el resfriado.
  • Muchos estudios confirman su eficacia.
  • Su principal virtud es que tiene propiedades antimicrobianas (bacterias, virus y hongos), por lo que es considerado un antibiótico natural.
  • Hay estudios que indican que usado en niños puede llegar a reducir el uso de antibióticos, dado su éxito en infecciones del tracto respiratorio y otras complicaciones.
  • Potencia el sistema inmunitario (produce más leucocitos o glóbulos blancos).
  • En general es útil cuando tenemos las defensas bajas para combatir diversas enfermedades infecciosas, por ejemplo en infecciones urogenitales (cistitis, uretritis, etc.).
  • Tiene un efecto beneficioso y reconstituyente contra las agresiones del invierno (disminuyendo los síntomas como la fiebre y favoreciendo la expectoración).
  • Sirve para combatir el herpes, la fatiga crónica, migrañas, mareos, llagas en la boca y problemas en los ojos.
  • En uso por vía tópica sirve para el tratamiento de heridas, acné (manchas y espinillas) y forúnculos.
  • Es desinfectante y bactericida.
  • Tiene beneficios en estados de debilidad corporal (ej. fatiga crónica, convalecencias, postoperatorios, etc.).
  • Se empieza a recomendar en los pacientes con trastornos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
  • Debido a su acción antiinflamatoria, es útil en trastornos musculoesqueléticos (accidentes, caídas, lesiones por deporte, tendinitis y bursitis).

 

PRECAUCIONES

  • Se puede tomar seca, como suplemento, triturada, en capsulas, tabletas, etc.
  • Debemos tomar la dosis y el tiempo adecuado según la indicación para la que se use, por lo que convendría consultar con un profesional.
  • No suele causar efectos secundarios cuando es tomada por vía oral. Solo se han descrito problemas leves estomacales.
  • En algunas personas hay descritos casos de reacción alérgica, erupciones cutáneas y aumento del asma. Por tanto, está contraindicada en personas con hipersensibilidad a la echinácea.
  • No se recomienda su uso en personas con enfermedades del sistema inmunitario, embarazo y lactancia.
  • Se aconseja que su uso no supere los dos meses en un año.
  • Contraindicado en enfermedades sistémicas progresivas (tuberculosis, esclerosis múltiple, infecciones por VIH, etc.).
  • Contraindicada también en personas con la función hepática comprometida.
  • Puede interaccionar con otros medicamentos, por lo que se aconseja consultar con el médico si toma alguna medicación antes de iniciar el uso de echinácea